El poder de la multiestrategia y porqué no es para todos

Una vez más usaré la frase “ni todo sirve para todo, ni todo sirve para lo mismo…”. Cuando perdemos de vista esto como una premisa, caemos en el peligro de las monoestrategias.

¿Qué es una monoestrategia?

Todas las personas tenemos necesidades que incluyen categorías como la autonomía, verdad y autenticidad, las físicas, de interdependencia e interconexión, de diversión, paz y significado. Dentro de esas categorías existe un catálogo de necesidades específicas que si son satisfechas básicamente nos sentimos y reaccionamos de buena manera, y que al no ser satisfechas nos sentimos mal y reaccionamos de maneras que frecuentemente son indeseables.

En un ejemplo práctico, si tenemos necesidad de tranquilidad y nos rodea caos es común que nos sintamos irritables. Si tenemos necesidad de expresión y nos sentimos escuchadxs, nos sentimos bien aún sin hacer una distinción de la emoción particular. Estos ejemplos son muy generales pero luego hay otras necesidades más críticas como son: la expresión sexual, contacto físico, protección, bienestar, cercanía, reconocimiento, amor, importar, ser incluídxs, diversión, participación, pertenencia o ayudar a otros, donde la satisfacción tiene relación con otras personas o entidades.

Esto también aplica a las organizaciones con asuntos como es la participación de mercado, relevancia, nivel de popularidad… y otras tantas cosas que se convierten en necesidades organizacionales.

… en ambos casos o cualquier otro que se pueda identificar, sea a nivel personal, social, laboral o de cualquier otro tipo el problema nunca es tener una o varias necesidades, sino la manera en que las satisfacemos, es decir, en las estrategias que seleccionamos o elaboramos.

Cuando hablamos de una monoestrategia estamos hablando de que todas nuestras necesidades son “satisfechas” por una sola misma fuente o recurso. O como dice la frase “ponemos todos los huevos en la misma canasta”.

Hemos visto a decenas, cientos y miles se empresas ir a la quiebra por aferrarse a sus fórmulas del éxito sin siquiera pensar en todas las otras posibilidades, y al haber hecho caso omiso cuando alguien presentó una posibilidad adicional, una idea de innovación o al señalar un peligro que podría poner todo en riesgo. El gravísimo peligro de las fórmulas del éxito es esa falsa promesa de que funcionará por siempre, perdiendo de vista que lo único que nunca cambia es que todo siempre cambia.

¿Y qué sucede con las monoestrategias a nivel personal?

Esas suceden cuando alguien satisface todas sus necesidades personales de una sola manera que usualmente incluyen relaciones personales, actividades o acciones que facilitan el acceso a satisfactores emocionales, actitudes que ganan el favor de personas que representan según qué satisfactores, la adquisición de bienes materiales o intelectuales que igualmente ofrecen la sensación de satisfacción de otras necesidades.

Vamos a los ejemplos:

Cuando toda tu autoconfianza, autoestima, autovalía, reconocimiento y estatus social depende de tu puesto laboral aunque a nivel personal la interacción sea pobre, esa es tu monoestrategia.

Cuando todo tu estrés, vacíos emocionales, agobios y demás sensaciones negativas las gestionas a través del ejercicio, drogas, alcohol, sexo, compras… esas son tus monoestrategias al respecto.

Cuando tienes un solo cliente y es tu única fuente de ingreso, esa es tu monoestrategia económica.

Cuando toda tu información, contraseñas, acceso a bancos, medios de comunicación y agenda telefónica está en tu teléfono móvil, esa es tu monoestrategia de comunicación.

Pero luego claro, tenemos relaciones que son absolutas monoestrategias en todas las dimensiones… que es el caso de los vínculos simbióticos. Mismos que por supuesto da terror perder, porque entonces todas las necesidades que se satisfacen por esa fuente, ¿entonces qué va a pasar con ellas?

Recuerda esta frase: No hacemos lo que queremos, hacemos lo que creemos que paga el precio por lo que queremos.

¿Y qué es lo que queremos?

Por suerte y por desgracia vamos descubriendo lo que queremos y sobre todo lo que necesitamos al paso del tiempo, no es algo que sepamos de entrada ni en todas las situaciones.

La autoobservación es la que nos permite irnos dando cuenta de cuáles son nuestras necesidades en la vida en términos generales, en nuestros vínculos y en vínculos específicos, sean personales o no.

Si no nos conocemos, somos sobremanera propensxs a caer en monoestrategias porque por desgracia nos consume la naturaleza humana en su parte más básica: hacer solo lo que se siente bien… que no necesariamente es lo que realmente nos conviene más. ¿O no es verdad que aunque sabemos que consumir mucha sal, azúcar alcohol o cualquier otra cosa que no es buena para la salud, la seguimos consumiendo porque se siente bien hacerlo? ¿No es verdad que hacemos cosas que nos hacen daño a largo plazo porque en el momento se siente bien o al menos no nos atemoriza tanto como probar otra vía?

No, no siempre hacemos lo que es mejor sino lo que se siente mejor al momento… las consecuencias se viven a mediano o largo plazo.

¿Cuál es entonces el poder de la multiestrategia?

Todo se traduce en no depender de una sola fuente de satisfacción, que a su vez tiene relación con nuestra capacidad de estrategia creativa. En ese sentido si identificas que tienes necesidad de diversión, no siempre dependes de las mismas actividades, personas, de ir a los mismos lugares. Si tienes necesidad de afecto, no dependes de una sola persona. Si tienes necesidad de reconocimiento, puedes encontrar maneras diferentes de enaltecer tu persona más allá de querer tener siempre la razón, ser el/la más guapx, o cosas similares.

Cuando dejas de depender de una sola fuente de satisfacción si una de tus estrategias de satisfacción deja de funcionar o no está disponible en ese momento, tienes la oportunidad de buscar otra… y esto te da la libertad de nunca más volver a pagar altos precios por cosas qué tal vez no lo justifican. ¿O qué pasa cuando un producto determinado deja de estar disponible y alguien tiene la última pieza? Fácil: Lo vende al precio que quiere aunque no sea el precio que realmente corresponde.

Por desgracia ni todas las personas se conocen lo suficiente como para saber cuáles son sus verdaderas necesidades, hay quienes las alcanzan a ver pero se avergüenzan y mejor optan por no verlas de frente… y también hay personas de ideas fijas que no se preguntan cómo más podrían satisfacer sus necesidades en el supuesto de que las conozcan y las acepten porque no alcanzan a imaginar su vida de otra manera o porque nI se atreven a hacerse la pregunta: ¿Cómo podría lograr sentirme bien haciendo algo diferente a esto?

Vivir en la monoestrategia equivale a estar en un buffet y tú comer siempre lo mismo, en el mismo plato y además a un precio que tal vez no te conviene. ¿Por qué alguien querría hacer eso? Tal vez porque no alcanza a imaginarse el disfrute de todo lo demás que está ahí igualmente disponible.

Green MBA + #CreativeProblemSolving Consultant. Focused on Business Strategy for Digital, Social and Environmental transformation. Founder of @LifeStrategics.

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