¿Qué efectos poco visibles pueden tener los oxobiodegradables?

Durante varios años trabajé en actividades de investigación y comunicación de la Industrial del Plástico, a través de esos años vi (y sigo viendo) el desarrollo, nacimiento, muerte, evolución de muchos tipos de tecnologías e iniciativas con matices que van desde la optimización de recursos (al usar menos plástico también se reducen costos), hasta aquellos que tienen como promesa básica ofrecer ventajas al medio ambiente ya que el plástico no parece ser uno de los mejores amigos de la ecología.

En 2009, diversas marcas y tiendas de autoservicio dieron a conocer la adopción de aditivos oxobiodegradables (muchos de ellos utilizan aquellos provistos por epi Global, y d2w) para la producción de bolsas desechables y empaques.

El mensaje general de parte de las empresas adoptando estos aditivos es que al ponerlos en sus bolsas, éstas se degradarían en un plazo de entre tres y cinco años. Por supuesto, las empresas facilitadoras de la tecnología se dieron a la tarea de dar a conocer los beneficios de los aditivos oxobiodegradables, que en suma refuerzan la idea de que se reduce la permanencia del plástico en forma de bolsas de 400 a entre tres y cinco años.

¿Cómo interceden los aditivos en la posibilidad de reciclar película plástica?

Demos un paso atrás para comprender cómo se llega a tener una bolsa de polietileno (del supermercado y similares, marcado con un número 4) o un empaque de polipropileno (bolsas alimentos incluyendo metalizadas, marcado con un número 5). Inicialmente se tiene el material virgen, mismo que en la mayoría de los casos se debe aditivar para procesarlo (cargas de proceso, blanqueadores, antiblock…) con lo que el material que finalmente es la película plástica básica definitivamente no es material virgen. Una vez que ese material se desea reciclar, ya lleva en su composición todos los aditivo que le hayan sido puestos. En el caso concreto de los oxobiodegradables, si bien el fin es que degraden particularmente las bolsas de plástico y empaques, en caso de quererse reciclar, reducen la capacidad mecánica (resistencia) de los nuevos productos desarrollados. Ésta es una causa común por la que difícilmente se acepta poner más de 5% de plástico reciclado en nuevos productos, que a su vez usualmente tienen propósitos de menor rango que los del ciclo previo.

Ahora bien, se ha mencionado la participación de aditivos de uso estándar para la producción de película plástica que eventualmente se convierte en bolsas y empaques plásticos, pero no perdamos de vista que la mayoría de éstas están de alguna manera decoradas o impresas, y que incluso se trata de empaques metalizados. El decorado y acabado implica usualmente el uso de tintas, que si bien tienden a ser cada vez más amigables con el ambiente, también en muchos otros casos no lo son por los costos que implican.

Hasta este punto, hablamos de tres elementos: material virgen o semivirgen, aditivos de proceso y decorado o impresión.

¿Entonces qué pasa con los oxobiodegradables?

Sí, técnicamente algo biodegradable es algo que se degrada de manera orgánica, reduciéndose hasta (idealmente) desaparecer. En el caso de los oxobiodegradables, al añadirse el aditivo, se promete que al existir los factores adecuados de luz, calor y oxigenación, los plásticos se oxidarán lo cuál permite su degradación y reducción. Esto significa que dejar una bolsa oxobiodegradable simplemente puesta sobre una mesa durante cinco años, no hará que se degrade. Los aditivos oxobiodegradables requieren condiciones específicas de composta o incluso de composta industrial (aunque no pueden compostearse de manera regular, como indica la Oxo-biodegradable Plastics Association), donde influyen luz, calor y humedad que deben estar en determinados rangos para hacer posible que se desencadene el proceso de degradación. Aún cuando existen organismos que validan el potencial técnico de los aditivos oxobiodegradables, no existen como tal certificaciones que garantices que los plásticos en cuestión se biodegradan.

Las pruebas que sí existen son más bien provistas por algunos métodos de laboratorio que consisten en meter muestras de bolsas u otros productos similares en equipos de envejecimiento acelerado, donde se realiza una simulación de su desgaste por rayos UV, calor y humedad, entre otros factores para conocer el proceso de degradación. En efecto, muchos de los productos probados muestran que al simular las condiciones que representan uno, tres, cinco, o equis años, el material se degrada.

Siguiente pregunta, ¿entonces a dónde se va todo eso que se degrada?

En muchos de los discursos y explicaciones sobre productos aditivados con oxobiodegradables se menciona que una vez que el producto se biodegrada queda dióxido de carbono, agua, biomasa, y residuos. En términos globales los remanentes del proceso de degradación parecen no ser problema, aunque si nos detenemos en la palabra residuos vale la pena ahondar más.

Esos residuos tan casualmente mencionados, son partículas plásticas fraccionadas y todos los aditivos, ayudas de proceso, tintas, metalizados y cualquier otro elemento que se haya añadido en la producción de la bolsa o empaque, pero pulverizados. En estos casos hablamos de deslizantes, desmoldantes, bactericidas, modificadores de impacto, metalizado, impresión, adhesivos, e incluso residuos no orgánicos de aquello que hayan contenido las bolsas y empaques en cuestión.

En el supuesto de que el plástico en sí mismo haya logrado degradarse, todos estos residuos siguen presentes en suelos y aguas. En el caso de suelos que han sido contaminados por residuos no orgánicos con bastante frecuencia se hace uso de elementos fertilizantes. Ahora bien, los plásticos degradados a través de la acción de aditivos oxobiodegradables no necesariamente desaparecen sino que se que reducen a micropartículas que muchas veces los microorganismos no alcanzan a procesar por tamaño y naturaleza, con lo que también se afecta a microecosistemas.

¿Qué pasa con los suelos fertilizados?

Recordemos que muchos de los fertilizantes frecuentemente utilizados contienen importantes cantidades de nitrógeno en sus composiciones químicas. Se ha visto en modelos hechos específicamente para ver el impacto de un aumento importante de nitrógeno en un ambiente, que el crecimiento vegetal aumenta y de hecho las plantas de ese sistema se hacen más fuertes. Sin embargo, esas plantas llegan a ser tan fuertes que una vez que mueren no son fácilmente degradadas por los microorganismos y bacterias del suelo, por lo que sólo se quedan ahí muertas pero no continúa el ciclo normal de descomposición. Con esto los ciclos de retroalimentación de suelos se reduce y llega un punto en que es indispensable el uso sistemático de fertilizantes que también van perdiendo potencia.

Otro de los posibles efectos secundarios resulta de la potencial filtración de elementos nitrogenados en suelos y su llegada a mantos acuíferos o llegada a cuerpos de agua por cualquier otro medio, incluyendo que se desechen como aguas indeseables de riego o similares. En caso de llegar residuos de fertilizantes al agua, el problema especialmente radica en que se hace más propensa a la generación de algas, moho y otro tipo de vegetación superficial que puede tomar determinados nutrientes y oxígeno del agua, con lo cuál a su vez se afectan las condiciones de vida de flora y fauna en los cuerpos de agua en cuestión. De ahí pueden derivar otra serie de dificultades ecológicas, que eventualmente también pueden tener efectos desfavorables en lo socioambiental.

A partir de todo lo anterior, la conclusión radica en que se trata de un caso más de una idea de mejora y solución que puede tener impacto altamente negativo por plantearla en

un escenario de condiciones óptimas, perdiendo de vista todos los posibles efectos a mediano y largo plazo.

El reciclado de materiales si es un paso que cuesta tiempo y dinero, pero evita tener que utilizar materias primas nuevas y hacer un gasto energético para conseguirlas antes de convertirlas en productos, por lo que definitivamente es beneficioso. Adicionalmente, prácticamente todos los plásticos son reciclables o reutilizables, en el peor de los casos.

Así que, ¿qué sera más "verde", utilizar bolsas, empaques y otros productos que sean (inciertamente) degradables (y dudosamente beneficiosos para el ambiente), o llevar a cabo las tres Rs: reusar, reducir y reciclar; y que se sabe que sí tienen un beneficio visible?

Fuentes de Referencia:

The Truth about Plastic Bags, banthebag.com, 2008
La nueva economía del plástico. Replanteamiento del futuro del plástico, Oxo- Biodegradable Association. 2018.
The Impact of the Use of “Oxo-degradable” Plastic on the Environment, European Union. 2016

Green MBA + #CreativeProblemSolving Consultant. Focused on Business Strategy for Digital, Social and Environmental transformation. Founder of @LifeStrategics.

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